Pronosticos Deportivos para las Apuestas Online – Apuestas Ganadas
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    La culpa del factor SORPRESA en las apuestas deportivas

    Los que acompañan la escena de la apuestas en los foros y redes sociales se encuentran muchas veces con la palabra sorpresa. Sea para justificar un día malo, o perjuicio en el fin de semana, o apuestas falladas, por norma aparecen las sorpresas.

    La culpa del factor SORPRESA en las apuestas deportivas

    Leemos mucho que ayer fue un día de sorpresas en los partidos, que tuve perjuicio por culpa de las sorpresas. Días de rojo en un día de muchas sorpresas en cierta liga y así para todo.

    factor SORPRESA en las apuesta

    Me parece una explicación sencilla. Pero hay muchos componentes en este tipo de justificación. Primero, la arrogancia de los tipsters y apostadores.

    Si hay un tipo de individuo que tiene muchas dificultad para reconocer sus errores son los apostadores.

    La culpa no es mía, es de las sorpresas

    En el caso de Tipsters profesionales que venden sus pronósticos y servicios es más una cuestión de mercado. No están dispuestos a admitir errores y necesitan justificar las pérdidas a sus clientes de manera a mantener una imagen de ganadores.

    Luego, nada mejore que culpar las sorpresas, y no su método de análisis por un día o fin de semana malo. Hubo pérdidas, la culpa es de las sorpresas.

    En el caso de los apostadores comunes, o sea, no vendedores, es más una cuestión de ego. Para no admitir los errores, queda más fácil culpar el mundo a través de las sorpresas, do que ellos mismos por las apuestas perdidas.

    Pero además de la cuestión de imagen hay un problema metodológico que identifico en esta explicación.

    Cualquier diccionario dará este tipo de definición para la palabra sorpresa:

    Efecto producido por algo inesperado en el ánimo de una persona; cosa inesperada que afecta a una persona; de modo inesperado, sin dar tiempo a adaptarse.

    Resumiendo, es algo inesperado, no previsto. En el caso de las apuestas, significa que nuestra apuesta fue perdida por factores inesperados, sorprendentes. Que escaparon a la normalidad.

    El problema es que el elemento normalidad en las apuestas no existe. Si el método de apuestas utilizado por el apostador están fiado en el esperado, en el previsto, hay un problema estructural del mismo.

    Cualquier diccionario dará este tipo de definición para la palabra sorpresa:

    Sino, bastaría con apostar solo en favoritos, o en apuestas con cuotas bajas. En resumen, en lo esperado, para tener la garantía de lucro. Y sabemos que eso no es verdad. Luego, inserir el componente normalidad en las apuestas es problemático.

    El concepto vigente más respetado en las apuestas deportivas es el valor. Y el Valor nada tiene de normal, o esperado, o previsto. Se trata de un mecanismo frío de análisis de precio en el que el retorno compense el riesgo previsto.

    El riesgo necesita ser cuantificado, pero no el evento. Encontrar valor en una apuesta nada tiene que ver con que si la ganamos o no. Tiene, sí, que ver con la valorización de la línea ofrecida ante la realidad identificada para ese resultado.

    Apuestas son el territorio del inesperado

    El trabajo constante del apostador es encontrar valor. Los métodos que cada uno desarrolla para ello son varios. Pero el proceso es el valor.

    Cuando algún apostador transforma la actividad de apostar en la busca de la normalidad empieza a recorrer el camino del
    fracaso en las apuestas.

    Y no estoy hablando de auto-ayuda. Algo que, por cierto, es algo común en los apostadores. Pero sí de una inversión del camino metodológico más respetable en la identificación de una apuesta de valor.

    Luego, cuando alguien usa una excusa como que esta semana tuvimos muchas sorpresas, se trata de oportunismo y un intento de iludir otros sobre el real fallo del método.

    La culpa no puede estar en el resultado del evento. La responsabilidad de la lectura de la realidad es de su método.

    Transferir responsabilidades es pésimo porque además de una afirmación mentirosa, perjudica la propria evolución como apostador.

    Si el problema está en las sorpresas y no en nuestro método no hay nada que mejorar. Partidos no necesitan ser
    revistos, análisis rehechas, métodos reconstruidos. La culpa es el Mundo y no nuestra.

    Este tipo de artificio retórico es perjudicial por varios motivos.

    Así, no culpes las sorpresas cuando pierdes una apuesta.

    Desarrolla un método que sea inmune a las sorpresas. No hay sorpresas suficientes en el Mundo de las apuestas deportivas que justifiquen perjuicios constantes.

    Eso es solo una excusa más de quién no quiere asumir una responsabilidad

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